Festisabores ha sido una feria con varios años en el mercado, pero cada edición era trabajada por una agencia distinta. Esto provocaba que la feria no lograra consolidar una línea gráfica propia ni un impacto visual consistente.
Nos buscaron porque querían un concepto visual disruptivo y con personalidad, que reflejara realmente el espíritu de un festival gastronómico. Lo más importante: crear una línea gráfica moderna y diferenciada, con el uso de colores llamativos (rosado, amarillo, entre otros) e incorporación de ilustraciones de rocotos e insumos peruanos, reforzando la identidad gastronómica nacional.
El resultado: un formato reconocible, vibrante y con carácter propio.