Nacida en 2020, en plena pandemia, esta propuesta de helados premium apostó desde el inicio por la calidad más alta, incluso si eso significaba precios más elevados. Su crecimiento fue rápido y empírico, con un logotipo que no terminaba de transmitir todo lo que la marca quería decir. Al asociarse con nosotros, llegó el momento de que su imagen hablara con la misma fuerza que su producto. Nuestra investigación nos llevó a un balance perfecto entre lo artesanal, representado en una tipografía con aire tradicional, y lo creativo, con una composición lúdica y divertida. Sumamos ilustraciones simples que acercan la marca a su público y una paleta de colores vibrante y disruptiva para destacar en cualquier entorno. Hoy, su identidad refleja no solo la calidad de sus helados, sino la esencia de lo que significa disfrutar un postre: un momento artesanal, creativo y hecho para sorprender.